lunes, 06 de febrero de 2012
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Los Primeros Pasos en el Embarazo


 
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Al confirmar el embarazo con tests y análisis clínicos, la mujer debe hacer algunas elecciones, como la del obstetra. Cuáles son los cuidados que se deben seguir y los estudios habituales que realiza el médico en la consulta.

SECCIÓN EMBARAZO Y SALUD


 

 


 

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La noticia puede confirmarse antes o después. Pero desde el día mismo de la concepción, el bebé comienza su desarrollo en el vientre materno. Y también el cuerpo de la mujer empieza a sentir los síntomas de que hay algo -mejor dicho, alguien- dentro de su cuerpo. A veces es más sencillo para la mamá descubrir que está embarazada, sea porque las señales son más evidentes, o porque no es su primer embarazo. En otros casos -lo más usual-, recién cuando ya está en el segundo o hasta en el tercer mes la mujer descubre que realmente hay otra vida latiendo dentro de ella.

 

 

Por suerte para las mujeres actuales, y gracias al avance de la medicina, la ansiedad por saber si esperan un bebé tiene un paliativo rápido: los tests de embarazo que se venden en las farmacias, cuya efectividad es casi tan alta como los análisis de sangre. ¿Qué hacen estos tests? Detectan en la orina la presencia de la hormona HCG (gonadotrofina coriónica humana): si está,  se marcan las ya famosas dos rayitas que anuncian la presencia de un embarazo. Aunque, a veces, el resultado negativo en este test no es definitivo. Hay períodos en los que la hormona no se manifiesta, especialmente cuando el embarazo es muy reciente. Los matrimonios que están buscando un bebé muchas veces se hacen el test casi en el momento en que debería haber sucedido la concepción, y todavía los niveles de la HCG no son tan altos como para ser detectados. Una dosis de paciencia extra es mejor que perder las ilusiones en vano.

 

 

Por supuesto,  es mejor que el test casero sea confirmado por el que manda a hacer el ginecólogo. Cuando existe presunción de embarazo, se haya realizado la mujer o no el examen que se adquiere en la farmacia, la mejor opción es concurrir al consultorio del médico para que indique los pasos por  seguir. Los análisis de laboratorio que determinan el embarazo son dos: uno similar al casero, que es a partir de la detección en la orina de la hormona HCG  y cuyo resultado está listo en horas. El otro es el análisis sanguíneo (Sub Unidad Beta) para determinar la cantidad de la hormona presente en la mujer,  que es una herramienta para que el ginecólogo pueda  saber la fecha aproximada de gestación y de parto. Cuando ese análisis da positivo, ya no queda ninguna duda: un bebé está en camino de llegar a este mundo.

 

 

Aquí comienza otra etapa, en la que el matrimonio deberá realizar opciones constantemente, además de los múltiples cuidados que requerirá la mujer para llevar el embarazo adelante de la mejor manera posible.

 

La elección del obstetra

 

Dar a luz es una tarea que la mamá no realizará sola. Hasta llegar a ese momento, además del soporte y la compañía de su marido, familiares y amigos, nuevos profesionales aparecerán en la vida cotidiana de la mujer. Análisis, controles clínicos, ginecológicos y obstétricos, el curso de psicoprofilaxis: un mundo nuevo y distinto se abre ante esta futura mamá, aunque ya haya tenido un hijo o más.

 

En algunos casos, el mismo ginecólogo que atiende habitualmente a la mujer es, al mismo tiempo, obstetra. Antes de tomar una decisión, si la mamá tiene un sistema de medicina prepaga o es afiliada a una obra social, lo mejor es que se cerciore de que el profesional esté habilitado por la misma para cumplir con ambas funciones, ya que a veces no es así.

Si el ginecólogo no es obstetra, aquí hay una decisión que tomar: la elección del profesional que acompañará a la mujer durante el embarazo y el parto.

 

Hay algunos factores para tener en cuenta:

 

La compatibilidad entre las ideas del médico y las de los padres. Es fundamental que el profesional esté lo más cercano posible al pensamiento de la mamá y el papá, ya que en algunos momentos las cosas pueden ser complicadas y es mejor saber qué puede llegar a decidir el obstetra. También sucede en la actualidad que algunas madres deciden, por ejemplo, que no quieren tener un parto tradicional en un sanatorio u hospital, y el obstetra debe ser el adecuado para tal práctica, ya que no todos los profesionales realizan ese tipo de partos.


La disponibilidad. Al igual que sucederá posteriormente para elegir un pediatra que atienda al niño, es clave saber que se puede contar con el obstetra en cualquier momento en que se lo necesite y que estará allí para quitar dudas o si se necesita su presencia con urgencia. Una prueba de ello es si el médico brinda sus posibles ubicaciones y su teléfono celular, por ejemplo, para contactarlo en una emergencia. En líneas generales, todos los obstetras están disponibles 24 horas para las mamás, atendiendo ellos mismos las consultas, o acompañados de su equipo médico de guardia.


El tipo de paciente que es la mamá. Frente a un embarazo de riesgo o en una mamá que supera los 35 años, la experiencia y la presencia del médico aumenta su importancia, ya que los cuidados de la embarazada en estos casos son diferentes.


Como el ginecólogo acompaña a la mamá en los primeros tiempos y conoce toda la historia clínica de ésta (si es que regularmente acude a tratarse con él, lo cual es muy recomendable), puede sugerir algún obstetra de su confianza. Además, es importante pedir referencias, aunque sabiendo que cada parto es único, como única es la mamá y único es también cada bebé que nace.

 

En conjunto con el obstetra, o al menos con su consejo, luego los padres irán decidiendo sobre cuál es el sanatorio al que acudir –es bueno tener más de una opción, ya que puede suceder que esté llena la primera clínica y tener que ir a otra-, para lo que se puede hacer una pequeña investigación de las opciones.  Al elegir el centro asistencial, es  importante tener en cuenta  que tenga buena tecnología, no sólo para la mamá  sino también para el bebé, con terapia neonatológica, por ejemplo. Un error que debe evitarse es  buscar el sanatorio más lindo, el que tenga la mejor hotelería o incluso elegirlo por las bondades del catering . Esos son datos menores frente a una buena atención médica. A veces, una maternidad que no sea lujosa es mejor a nivel médico frente a otras que sí lo son,  y esto es lo que verdaderamente importa a toda mamá: seguridad para su bebé antes que nada, y también seguridad para ella.

 

 

Los análisis durante el embarazo

 


Desde que la mujer queda embarazada hasta el puerperio, hay cantidad de estudios médicos que realizarse, aun cuando se trate de un embarazo sin riesgos previstos de antemano.

 

Los más usuales son:

 

  • Hemograma y orina completa: así se pueden descartar infecciones, anemias y otras enfermedades. El hemograma incluye el control de la glucemia (así se detecta la diabetes, aunque luego puede aparecer un tipo de diabetes, la gravídica, que está relacionada con el embarazo), la hemoglobina, la uremia (por las cuestiones renales), y el grupo sanguíneo y el factor RH de la sangre, para detectar la compatibilidad con el bebé. El médico determinará los pasos a seguir en caso de incompatibilidad, para que el cuerpo de la mamá no genere anticuerpos que combatan la sangre del bebé.
  • Infectológicos: en la actualidad, también se requiere el control del HIV. El análisis de la hepatitis B también es requerido, debido a que es una enfermedad que puede transmitirse al bebé.
  • Rubéola: al ser esta una enfermedad peligrosa en el primer trimestre del embarazo, el análisis se hace para determinar que la mujer sea inmune.
  • Análisis de Curva de Glucosa: para descartar diabetes gestacional.
  • Vacunación: es posible que el médico indique a la mamá que se vacune contra el Tétanos y la Hepatitis B. 
  • En la consulta con el médico, el profesional controlará la presión arterial, el peso, las palpitaciones de la mujer y las del bebé. También medirá el tamaño de la panza para ir controlando el tamaño del bebé y su posición. Otro control que efectuará el obstetra es el de la altura uterina.
  •  

A lo largo del embarazo, el obstetra pedirá al menos la realización de 3 ecografías (o ultrasonidos). Alrededor de la quinta semana de gestación ya puede observarse al bebé. Luego se hará una en el segundo trimestre y otra en el tercero. Estas serán las primeras visiones del pequeño antes de abandonar la panza. Más adelante en el embarazo, los controles podrán incluir el tacto y los monitoreos del bebé  para controlar la evolución del embarazo en función de la fecha probable de parto.

 

Los cuidados en el primer trimestre

 

En general, a partir de la noticia del embarazo, la mujer comienza a adquirir nuevos hábitos y a desterrar otros. Es más que recomendable que si aún fuma, deje de hacerlo, ya que la nicotina que ingresa en la sangre de la mamá llega al bebé a través del cordón y puede afectar su salud. El alcohol en exceso también puede perjudicar al niño. El obstetra será quien haga en cada caso las recomendaciones que deban seguirse.

 

Una vida más tranquila, un mayor cuidado del cuerpo, no hacer ejercicios violentos,  implementar una rutina de caminatas y no forzar al cuerpo cuando pide descanso son algunas de las conductas que debería adoptar la embarazada.

 

Además, a criterio de cada médico, suelen incorporarse suplementos y vitaminas  (como el hierro, el calcio y el ácido fólico), que la ayudarán a llevar a término un embarazo más sano. El hierro se indica para que la mamá no genere una anemia, ya que el bebé toma de la sangre de la mamá glóbulos rojos. El ácido fólico es para que el tubo neural del bebé se cierre. El tubo neural contiene la médula del bebé. 

 

En cuanto a las vitaminas, se encuentran naturalmente en los alimentos, excepto cuando existe una deficiencia de ellas. En estos casos, el médico indicará cómo proceder.  Es probable que el obstetra también sugiera una visita al odontólogo, para recibir un aporte de flúor en la dentadura de la mamá, o indique la ingesta de flúor por vía oral.

 

 

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp

 

 


 

 


 


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Fecha: 29/08/2008
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