martes, 22 de mayo de 2012
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Las alteraciones del sueño en las embarazadas


 
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Cuando el embarazo está más avanzado, los problemas del sueño suelen manifestarse como insomnio -incapacidad para conciliar el sueño, despertarse demasiado pronto o sufrir múltiples despertares nocturnos-, o sueño no reparador.

 

Los trastornos del sueño son muy frecuentes en el embarazo. Durante el primer trimestre resulta común la somnolencia, la fatiga y el cansancio. Todo el día, posiblemente como consecuencia de los altos niveles de progesterona.

 

Cuando el embarazo está más avanzado, los problemas del sueño suelen manifestarse como insomnio (incapacidad para conciliar el sueño, despertarse demasiado pronto o sufrir múltiples despertares nocturnos), o sueño no reparador.

 

Es bueno saber que estos problemas se dan en la mayoría de las mujeres embarazadas, incluso en las que, con anterioridad al embarazo, no han padecido tales alteraciones.

 

• Cambios físicos que pueden complicar el sueño

 

El volumen abdominal impide encontrar una postura cómoda y crea dificultad para moverse en la cama.

 

Los movimientos fetales excesivos son más detectados con la inactividad nocturna de la madre.

 

En el tercer trimestre, la mujer debe vaciar su vejiga usualmente y levantarse muchas veces por la noche, interrumpiendo el sueño. El aumento de la frecuencia de las ganas de orinar –en términos médicos, polaquiuria –resulta ser algo normal en el embarazo y solucionarlo, no es una tarea sencilla porque se produce por la presión que ejercen el cuello del útero y del feto sobre la vejiga, disminuyendo, de esta forma, su capacidad.

 

Cuando la futura madre está tranquila, recostada, puede sentir su propio ritmo cardíaco, y esto le impide conciliar el sueño.

 

Si sufre de anemia, será mayor la intensidad de su propio latido cardíaco. Este signo debe ser consultado con su tocoginecólogo para que dictamine si ella precisa añadir complejos vitamínicos o minerales a su dieta.

 

Cuando la madre permanece acostada, el peso del útero y del feto cae sobre las grandes venas que llegan al corazón, y así se genera una falta transitoria de riesgo que lleva  ala mujer a experimentar  una sensación de mareo. Al acostarse boca arriba en la cama, se le dificulta el descanso nocturno.

 

En los últimos meses, se hacen comunes los dolores de espalda, puesto que la porción terminal de la columna, va adaptándose al aumento del útero.

 

Lo que provoca molestias en la región lumbar que se incrementan a medida que va pasando el día.

 

Los cambios en dicha región pueden colaborar en generar calambres y parestesias u hormigueos en las piernas, por compresiones parciales de los nervios que llevan la sensibilidad de los miembros inferiores.

 

La actividad onírica o las ensoñaciones se incrementan significativamente en las embarazadas, según el sueño REM y los estímulos viscerales.

 

Particularmente las madres primerizas, la ansiedad frente al parto que vendrá, el miedo y el deseo, se hacen cada vez más intensos a medida en que se acerca la fecha. Esto también repercute en el momento de dormir.

 

 

 

Fuente: Guía de ayuda para la futura mamá y el bebé, de Carrefour


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Fecha: 29/08/2008
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