Los músculos del suelo pélvico que se encuentran en el periné forman un embudo que soporta el útero, el intestino y la vejiga, y cierra la entrada de la vagina, el recto y la uretra. Las fibras musculares se originan delante y detrás de los huesos púbico y sacro. Las capas de músculo se sobreponen, de modo que son más gruesas en el perineo. Este conjunto muscular se encarga de sostener la parte baja del abdomen.
Durante el embarazo, la progesterona extra del cuerpo ablanda y relaja los músculos y la presión del útero dilatado puede distender y debilitar el suelo pélvico. Es frecuente que las mujeres que ya tuvieron hijos presenten debilidad en el suelo pélvico. Como consecuencia, pueden sufrir molestias o ligeras pérdidas de orina cuando se ríen, tosen o estornudan.
Para contrarrestarlo, los Profesores/as en Educación Física aconsejan desarrollar de manera constante ejercicios de contracción y relajación de los músculos localizados alrededor de la vagina, para mantener tonificado el suelo pélvico.
Asimismo, se recomienda la realización de ejercicios físicos para fortalecer la musculatura del glúteo mayor que, al alcanzar las articulaciones sacro-iliacas, puede “mantener” la pelvis.
La adecuada tonificación de los músculos del periné posibilitará llevar adelante a la mamá un mejor parto y post parto.
Prof. Mariela Villar (UNLP)
Directora de Espacio Activo- Embarazo Activo
www.eactivo.com.ar