Ese peso “de más” altera la dinámica de las posturas habituales del cuerpo, de modo que las curvas naturales de la espalda se acentúan. La parte inferior de la espalda es la que soporta el exceso, pero a través de las vértebras más bajas de la espina dorsal y del sacro, ese peso se carga también sobre las caderas y las piernas.
“Permanecer siempre atenta a la manera en que utilizas el cuerpo te ayudará a evitar el estrés y a reducir la posibilidad de dolor de espalda”, sostiene Janet Balaskas en su libro Embarazo natural; y agrega que esta conducta ayudará también a recobrarse mejor después del parto. La autora brinda además algunos consejos para evitar el dolor de espalda, que a veces se extiende también a la cintura y a otras partes del cuerpo.
Al estar de pie o al caminar:
Al estar sentada:
Una forma adicional de trabajar en la postura es dedicar cada día unos minutos a permanecer de pie con las piernas ligeramente separadas y en paralelo, caminando a continuación una corta distancia manteniendo los pies paralelos y las rodillas “sueltas”. Este pequeño ejercicio servirá para tomar conciencia de la distribución del peso, que de esta manera adoptará su equilibrio natural.