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   viernes, 18 de mayo de 2012
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Lactancia

 
  La lactancia, además de la alimentación del bebé, es un vínculo entre la madre y el hijo. En esta etapa de la maternidad, tendrás muchas dudas acerca de cómo lograr un amamantamiento placentero y eficaz. En esta sección encontrarás consejos de especialistas en el tema.  

Crisis de Amamantamiento


 
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Durante la lactancia, hay períodos en que el bebé se niega a tomar la leche materna, que se conocen como crisis o huelgas de amamantamiento. Cómo prevenirlas y qué se puede hacer para volver a la normalidad.

Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Durante la lactancia, hay períodos en que el bebé se niega a tomar la leche materna, que se conocen como crisis o huelgas de amamantamiento. Cómo prevenirlas y qué se puede hacer para volver a la normalidad.

Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

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Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

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Durante la lactancia, hay períodos en que el bebé se niega a tomar la leche materna, que se conocen como crisis o huelgas de amamantamiento. Cómo prevenirlas y qué se puede hacer para volver a la normalidad.

Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Durante la lactancia, hay períodos en que el bebé se niega a tomar la leche materna, que se conocen como crisis o huelgas de amamantamiento. Cómo prevenirlas y qué se puede hacer para volver a la normalidad.

Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

Según la experiencia del pediatra, en los primeros 3 meses de amamantamiento se decide la suerte de la lactancia materna. “Las mamás que llegan al cuarto mes, continúan una lactancia exitosa”, cuenta.

 

“Estas crisis pueden superarse cuando se cuenta con apoyo, aliento e instrucciones adecuadas”, dice Beccar Varela en su libro. Recurrir a profesionales de la salud o madres expertas en busca de un consejo oportuno puede ayudar a las mamás a resolver satisfactoriamente estas crisis.

 

 

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

“Hay un momento que es clave durante la lactancia que se da más o menos a las 6 semanas después del parto, que se denomina disminución hipogaláctica transitoria y dura alrededor de 48 horas”, aporta Javier Tain, médico pediatra. La manifestación de este fenómeno se da en mamás que venían amamantando bien y cuyo hijo progresaba, pero que repentinamente siente sus pechos vacíos y el bebé no logra obtener la cantidad de alimento que conseguía antes, con lo cual este evento origina grandes frustraciones a ambos. “La solución es poner al bebé más seguido al pecho para que la producción de leche mejore”, dice Tain.

 

Otra cuestión que incide en estas crisis –y muchas veces en forma negativa para el establecimiento de la lactancia materna- es el agotamiento físico que siente la mamá.

 

“La mayoría de las mamás que abandonan prematuramente la lactancia materna lo hace en los primeros meses”, continúa Tain. Otras interferencias serias por las cuales se abandona la lactancia tempranamente son culturales o por razones de comodidad y el regreso al trabajo. En este último caso, a pesar de que se les indique cómo proceder, si no están dadas las condiciones higiénicas o de privacidad en los lugares de trabajo o son sitios de mucha presión, las mamás se sienten en un grave dilema. “Si no se puede conservar la leche, hay que rescatar las ventajas de sostener el amamantamiento en los períodos en los que la mamá está en la casa; por eso, recomiendo extraer la leche y desecharla, para mantener los pechos activos para que al regreso, pueda amamantar”, explica el pediatra.

 

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Según el pediatra Carlos Beccar Varela, en su libro “El arte de amamantar a su hijo”, se denomina así a la encrucijada en la que en algún período en particular muchas mamás se encuentran y que les genera dudas respecto a la continuidad de la lactancia.

 

Un “ataque de hambre” de su hijo que les hace pensar que no tienen suficiente leche -cuando lo cierto es que el pecho produce “según la demanda” con lo cual, la insuficiencia de leche, normalmente sólo es temporaria-, el reinicio de las relaciones sexuales, un nuevo embarazo, una mudanza o la vuelta al trabajo son algunos de los hechos que pueden desencadenar estas crisis.

 

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