viernes, 18 de mayo de 2012
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La Relactancia


 
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El desconocimiento de técnicas de amamantamiento o una ganancia baja de peso en el bebé provocan a veces la sensación de que no se puede continuar con la lactancia materna. La relactancia significa recuperar la lactancia materna a través de la estimulación de las glándulas mamarias. El armado, el uso y la higiene del relactador. Testimonios de madres y las recomendaciones de FUNDALAM.

Tal vez parezca una palabra extraña, pero relactancia simplemente significa recuperar la lactancia materna mediante la estimulación de las glándulas mamarias.

En general, la lactancia se pierde o disminuye por desconocimiento de técnicas de amamantamiento, una ganancia muy lenta de peso del bebé que hace que el pediatra  indique complementar la leche materna y destete parcial o total antes de los tres meses.

¿Cómo se recupera la lactancia?  En FUNDALAM, Fundación Lactancia y Maternidad, Montse Cenoz, especialista en el tema, instruye a las mamás en el uso del relactador, elemento diseñado para recuperar la lactancia. Y resalta que el relactador no es un fin en sí mismo sino un medio para solucionar un problema. Al usarlo, el bebé conoce y aprende un solo método de succión. Esto facilita que tome más leche en menos tiempo e implica un menor gasto de energías de su parte. La mamá, que puede sentirse descalificada porque su bebé no engorda, adquiere seguridad y vacía sus pechos, generando a su vez más leche y evitando tener problemas en las mamas.

El relactador sólo debe usarse como estímulo y una vez que está instalada la lactancia de modo normal, puede dejarse de lado la mamadera a la que el bebé estaba acostumbrado. Así se puede solucionar el tema de la alimentación complementaria, mientras se mantiene el interés del bebé por seguir mamando.

 

Qué se necesita

  • Una mamadera.
  • Una tetina agujereada en la punta.
  • Una sonda naso gástrica K35.
  • Hilo grueso o cinta.
  • Un pedacito de cinta adhesiva.

 Cómo se arma

  • Lavarse las manos con agua y jabón antes de armar.
  • Colocar la sonda dentro de la mamadera. Para esto se hace un corte en la punta de la tetina y se cierra la rosca dejando pasar la sonda por el agujero que se hizo.
  • Colocar en la mamadera el complemento indicado por el pediatra.
  • Colgar la mamadera al cuello de la mamá con una cinta para poder tener las manos libres. Así, con una se sostiene al bebé y con la otra, el pecho. La mamadera queda entre las 2 mamas. (Ver ilustración al pie de la nota).
  • Pegar la punta de la sonda con la cinta adhesiva al pecho y hacer coincidir la salida de la sonda con el pezón. La sonda entra a la boca del bebé por la comisura de los labios y succionará el pezón estimulando la producción láctea natural, al tiempo que  se alimenta con una mezcla de leche materna y complemento. (Ver ilustración al pie de la nota).
  • Si el bebé succiona muy rápido, conviene hacer nudos a la sonda para que haga un esfuerzo mayor y el complemento no salga tan rápido.

 Higiene del Relactador

  • Mamadera: esterilizar al menos una vez al día, hirviendo sus partes en agua durante 10 minutos. Una vez usado, limpiar con agua y detergente, cepillando cuello, rosca y tetina. Enjuagar con agua.
  • Sonda: limpiar con una mezcla de agua hervida y vinagre blanco en partes iguales, usando una jeringa descartable.
  • Almacenamiento: Una vez limpios, guardar en la heladera dentro de un contenedor plástico cerrado hasta que se vuelvan a usar.

De todas formas, vale la pena aclarar que el uso del relactador requiere de la supervisión del pediatra o de la experta en lactancia para lograr la estimulación de las mamas y generar mayor producción láctea con mamadas más frecuentes.

Por otra parte, se recomienda la relactación en los primeros meses de vida ya que el bebé todavía no se da cuenta de que tiene en la boca la sonda, además del pezón.

"Confieso que cuando fui a FUNDALAM y me enseñaron  a usar el relactador, allí todo parecía fácil. Pero, al llegar a casa, las cosas fueron un poco más complicadas”, cuenta María Castro.  Me colgaba el biberón y se me caía todo el complemento -agrega-; la beba lloraba y yo tardaba una eternidad en acomodar la sonda al pezón. Cuando se acababa el complemento ella no quería mamar más. Esto fue así durante 3 días. Cuando estaba a punto de bajar los brazos y pensar ‘esto no es para mí’, todo empezó a funcionar de maravillas. Me puse más canchera. Realmente se transformó en algo sencillo y poco a poco, fui dejando el relactador. Hoy mi beba tiene 11 meses y le sigo dando el pecho".

El relactador también se usa para mamás adoptivas, que gracias a este método, logran producir entre un 25 y 75 por ciento de la leche que necesitan sus bebés. Pero, en definitiva, logran algo mucho más importante: ese contacto y confortación que produce la lactancia materna.

 

 

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp


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Fecha: 29/08/2008
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