En general los bebés se contagian del virus durante el parto, cuando están expuestos a los fluidos vaginales y a la sangre de la madre. Pero también hay que tener en cuenta la lactancia materna.
El 29% de las transmisiones del virus de madre a hijo se producen por el amamantamiento continuo. Este porcentaje se puede reducir en un 70% si se usa correctamente la terapia del AZT.
La situación varía en los países desarrollados y los que están en desarrollo. En los primeros, existen alternativas para alimentar a los niños, como por ejemplo los bancos de leche. Por lo tanto se recomienda a las madres que tienen en virus que eviten amamantar para prevenir el contagio.
En cambio, en los países en desarrollo, donde no hay alternativas a la lactancia materna, es más complicado tener en cuenta esta recomendación.
¿Se debe aconsejar a las madres con HIV que amamanten a sus bebés?
Hay casos en los que es aconsejable y otros en los que no:
No es aconsejable cuando:
- Si la madre sabe que está infectada
- Si es posible conseguir alimentación artificial y es posible dársela al bebé sin ningún riesgo. (lo ideal sería un lugar limpio y con agua potable)
- Si hay servicios de salud disponibles y al alcance
Si es aconsejable cuando:
- Si la mortalidad infantil es alta a causa de enfermedades infecciosas como diarrea o neumonía.
- Si no hay higiene, saneamiento o agua potable.
- Si el costo de las alternativas de alimentación es excesivamente alto y no se puede pagar.
- Si no hay acceso a un servicio de salud próximo.
Si una madre infectada por el virus amamanta, ¿cómo puede reducir el riesgo?
- Dar a su bebé exclusivamente leche materna durante los primeros seis meses.
- Reducir la duración total de la lactancia materna.
- Prevenir y tratar de manera oportuna las lesiones orales y problemas con los senos.
- Tomar medicamentos antiretrovirales.
Fuente:
ElMundo.es
Nacersano.org
Academy for Educational Development, Washington
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